Lisboa en 2 días: qué ver para no perderte nada

Escrito por Eva en Ciudades y Planes el 04/07/2017

Conocida como la ciudad de las 7 colinas, famosa por sus tranvías y sus numerosas cuestas, Lisboa en un destino ideal para una escapada. 48 horas en la ciudad, no son muchas, pero si las aprovechas bien, la disfrutarás al máximo.

Nuestras propuestas

«Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación de donde se pueden disfrutar magníficos panoramas, se extiende la vasta, irregular y multicolorida masa de casas que constituye Lisboa. Para el viajero que llega por mar, Lisboa, vista así de lejos, se erige como una bella visión de sueño, sobresaliendo contra el azul del cielo, que el sol anima».Lisboa: lo que el turista debe ver. Fernando Pessoa.

Lisboa es lo suficientemente pequeña como para no sentirse desbordado por su tamaño, pero a la vez lo suficientemente grande como para no sentirse aislado o para tener la misma vida y servicios que cualquier otra capital europea. Arropada por 7 colinas gracias a las cuales nunca pierde de vista el río Tajo, Lisboa se divide en barrios encantadores y con mucha personalidad, donde las actividades y los atractivos parecen no acabarse nunca. Hay muchas guías para conocer Lisboa, la capital más occidental de Europa, y que llegó a ser dueña de un imperio, pero nosotros nos "guiaremos" de las palabras de un poeta Nadie la amó tanto como Pessoa: Lisboa no sería la misma sin Pessoa y Pessoa no sería quien fue si no hubiera nacido en aquella Lisboa. Nuestra propuesta, es un recorrido en dos días por Lisboa, un recorrido por la Lisboa de Fernando Pessoa.


Que ver en Lisboa en 2 días para no perderte nada


Dia 1 en Lisboa: Despertar la Rua do Ouro, Despertar el Rossio, a las puertas de los cafés...

«Despertar de la ciudad de Lisboa, más tarde que las otras,/ Despertar la Rua do Ouro/ Despertar el Rossio, a las puertas de los cafés/ Despertar/ Y en medio de todo la estación, que nunca duerme,/ Como un corazón que tiene que pulsar a través de la vigilia y del sueño».

La línea 28 hace unos de los recorridos más completos de la ciudad, y su carácter “mitológico” se debe a que sus prehistóricos trolers atraviesan los puntos más significativos de la Lisboa antiga, en un trayecto que va, en gran parte, paralelo al río, desde Martim Moniz hasta el Cemitério dos Prazeres, subiendo y bajando al menos tres de las colinas de la ciudad y pasando por barrios tan emblemáticos como Graça, Alfama, la Sé, Baixa, Chiado, São Bento, o Estrela, para terminar, tras rozar Campo de Ourique, en el ceméterio dos Prazeres. Su interior es de madera, como siempre fue, y su traqueteo por las imposibles cuestas lisboetas es lo que lo hace realmente especial. Junto al gallo de Barcelos, la imagen del tranvía es la más conocida de la ciudad.La duración aproximada de un trayecto en el 28 es de unos 40 minutos.Tras la ultima parada del tranvía 28, ya en el barrio de Graça, se esconde una callejuela con dos hileras de casa alineadas con características barandas, columnas de hierro y preciosos azulejos de colores. Se trata de VILA BERTA:Construida en el siglo XX para albergar a la incipiente burguesía surgida de la revolución industrial, esta diminuta colonia ha preservado su esencia desde hace más de 100 años.


Que ver en Lisboa 2 dias, Vila BertaVila Berta

Los barrios más representativos de Lisboa son : Belem, Barrio alto y Chiado, La Baixa, Marqués de Pombal y Avenida Libertad, y el Barrio de la Alfama y el Castillo. El centro histórico de Lisboa ocupa la zona de la orilla del río Tajo y en él podemos distinguir varios barrios o zonas bien diferenciadas y bien delimitadas por las colinas. La Baixa es la zona llana que se abre desde la Plaza de Terreiro do Paço -el corazón del centro histórico de Lisboa-, hasta el Rossio. Al este de ella, se encuentra la colina donde se encuentran el Castelo de Sao Jorge, la Sé -Catedral- y el popular Barrio de Alfama. Por su parte, al oeste se alza otra colina en la que se encuentran el aristocrático barrio del Chiado y la zona del Barrio Alto, una de las referencias del ocio nocturno de Lisboa. El Chiado fue considerado a principios del siglo XX, la zona aristocrática e intelectual de Lisboa. De aquel tiempo quedan algunas librerías con mucha tradición y, sobre todo, algunos cafés populares como el A Brasileira, con la estatua del poeta Fernando Pessoa en su terraza. Y, aunque por la mañana no se aprecie bien, a un costado de la Plaza Luis de Camoes se encuentra el Barrio Alto, lleno de pequeños bares de todo tipo, que hacen las delicias de las primeras horas de la noche lisboeta.


Que ver en Lisboa en 2 días, estatua de Fernando Pessoa

Estatua del poeta Fernando Pessoa en la terraza de A Brasileira


La Rua Augusta es la calle principal de la Baixa. Empieza en el Rossio y concluye en el Arco Triunfal que da acceso a la Plaza del Comercio y al río Tajo. El Rossio es uno de los principales puntos de encuentro de Lisboa y una de las plazas más populares de la ciudad. Desde allí -cuenta con estación de metro propia de la línea verde- se puede llegar fácilmente a la Baixa, al Chiado y al Barrio Alto, a la colina donde está situado el Castelo de Sao Jorge y a la popular calle de Portas de Santo Antao.

Unos de los pasatiempos turísticos favoritos en Lisboa es contemplarla desde sus numerosos miradores, cuenta con 16 oficiales, con el Tajo y el puente 25 de abril de fondo, que regala postales perfectas. Pero a la espalda de los más concurridos (Santa Lucia, Alcántara o Graça), el mirador de Nossa Senhora do Monte es tranquilo, solitario y tiene, probablemente, el panorama más completo de la ciudad.


Que ver en Lisboa en 2 dias, mirador Nossa Senhora do Monte

Nossa Senhora do Monte


Al final de este paseo por la Lisboa mas turística, podemos sentarnos a comer o a cenar en las mesas del restaurante Ponto Final, ubicadas literalmente sobre el agua. Peixe fresco, ambiente agradable y el sonido del agua como banda sonora. Y si está lleno,justo al lado, la panorámica que ofrece el vecino Atira-te ao Rio es idénticamente espectacular. Degustar al final de la jornada el clásico Vino verde disfrutando de las vistas y de la rica gastronomía portuguesa, es un buen momento para darle un repaso a los muchos lugares, rincones, historias y curiosidades que nos encontramos a cada paso por su capital:

Cuando pasees por el Chiado no olvides saludar a Antonio Ribeiro, como O Chiado. Este fraile franciscano hábil con las palabras vino de Évora a la capital a mostrar su talento a mediados del siglo XVI. Fue tal el fervor, que las calles por las que caminaba en esta parte de la ciudad empezaron a ser conocidas como el Chiado. Aunque no faltan los que garantizan que fue por los chirridos que hacian las ruedas al pasar por aquí por lo que se bautizó al barrio así.

Bajo la actualIglesia de Santo António, levantada en 1812 sobre los restos de una capilla auspiciada por João II, hay un corredor forrado de azulejos donde puede leerse una inscripción que marca este lugar como el sitio donde nació el santo.

No pases de largo sin detenerte ante la fachada de azulejos más bonita del Chiado de la rua da Trinidade, pues es una de las más bonitas de la ciudad. Erigida en 1864, son sus azulejos en rojo, blanco y amarillo los que atraen las miradas a hacia ella, desde donde miran curiosas las alegorías del agua, la tierra, la ciencia, la agricultura, la industria y el comercio.


Qué ver en Lisboa en 2 días, río Tajo

Ponto Final: una parada sobre el Tajo

Dia 2 en Lisboa: O mar salado, cuánto de tu sal, son lágrimas de Portugal.

«O mar salado, cuánto de tu sal/ Son lágrimas de Portugal./ Por cruzarte, cuántas madres lloraron,/ Cuántos hijos en vano rezaron/ Cuántas novias se quedaron sin casar./ Para que fueses nuestro, ¡oh mar!».

Elegimos para la segunda jornada de nuestro recorrido por Lisboa el barrio periférico de Belém, situado a unos cinco kilómetros al oeste del centro histórico de la ciudad, también en la orilla del río Tajo. Allí nos encontramos con algunas de las principales muestras de la arquitectura gótica manuelina de Portugal, con especial interés del Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém.

La Torre de Belém se encuentra en el agua, separada de la tierra por una pequeña pasarela. La Torre es una antigua fortaleza del sigo XV que sirvió como aduana marítima.y como torre de vigilancia antigua de la entrada del río Tajo y destaca por su estampa y la decoración de su fachada y su interior. La Torre de Belém es, sin duda, el icono más importante de Lisboa y está situada a un kilómetro del Monumento a los Descubrimientos.


Qué ver en Lisboa en 2 días, Torre de Belem

Torre de Belém

Para disfrutar a tope de toda esta zona de Lisboa y que la jornada sea más que aprovechada, te damos estas recomendaciones:

El Monasterio de los Jerónimos es una monumental obra en la que destaca la iglesia y el claustro. A la iglesia podemos acceder libremente durante las horas de culto, pero para el claustro -lo más interesante-, necesitaremos adquirir una entrada aparte.

El Monumento a los Descubrimientos es una obra/mirador de mediados del siglo XX erigida como homenaje a los descubridores portugueses- y el obligado paso por la fábrica de los Pasteles de Belém, el dulce más típico de la ciudad y una de las compras obligadas de Lisboa. La ubicación y forma del Padrão dos Descubrimentos no es casual. Si te pasas a verlo al caer el sol, el efecto buscado hará acto de presencia, pues su diseño, ideado por el arquitecto Cottinelli Telmo y el escultor Leopoldo de Almeida, busca asemejarse a una carabela de 52 metros a punto de zarpar. Como capitán, el principe Enrique el Navegante, en honor a quien se levantó en 1960 para conmemorar el 500 aniversario de la muerte, y como tripulación lo más granado de la era de los descubrimientos lusa.


Qué ver en Lisboa en 2 días, Monumento a los Descubridores.

Monumento a los Descubrimientos


Solo la ubicación de este museo merece la visita: la capilla construida por Enrique el Navegante para que los marinos asistieran a misa antes de zarpar hacia alta mar, en el ala oeste del espectacular Monasterio de los Jerónimos. Dentro del Museo da Marinha, que cuenta además con un moderno anexo al norte, aguarda una completa exposición de navíos, réplicas de barcos históricos, instrumental de navegación y mapas antiguos que trasladan al visitante a una época fascinante de la historia portuguesa y peninsular: la Era de los Descubrimientos.

La Colección Berardo de Arte Contemporáneo pone la nota 'diferente' en el circuito del arte lisboeta. No te pierdas las piezas de su colección permanente, y el premio de estar dentro del Centro Cultural Belém, lo que te permite deleitar tus oídos con cualquier tipo de disciplina sonora, ópera o jazz, siempre inolvidables.

Monumento a los primero aviadores en cruzar el Atlántico Sur: Cerca de la Torre de Belém se ubica esta avioneta, monumento en honor a Sacadura Cabral y Gago Coutinho, aviadores portugueses que tuvieron el honor de ser los primeros en cruzar el Atlántico Sur en avioneta en 1922, en un trayecto que cubrió la distancia que separa Lisboa de Río de Janeiro.

El Faro inactivo de Belém: Este Faro, según dicen los sabios del lugar, nunca entró en funcionamiento. Erigido para una exposición, su perfil, muy fotografiado en el tránsito entre laTorre de Belém y el Monumento a los Descubridores, pudiera ser mero atrezzo en la monumental Lisboa.

Por último, ubicado en el picadero del Palacio de Belém, un museo, único en su género en el mundo que guarda bajo techos pintados por Francisco de Setúbal o Nicolau Delerive una colección excepcional de carruajes reales. En 1905, los caballos que hacían sus prácticas en el recinto fueron sustituidos por los carrozas, coches y berlinas, ricas en florituras y oro, para crear el Museo Nacional dos Coches. Toda una joya menos conocida de lo que se merece.

Qué ver en Lisboa en 2 días, Museo Nacional de Coches.Museo Nacional de coches

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