Dos días en Santiago de Compostela: religión, universidad y señorío

Escrito por Eva en Qué ver el 06/06/2017

La Catedral sigue siendo el mayor atractivo turístico de la ciudad, pero, hay muchas más cosas que ver. El casco antiguo de Santiago está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985

Paseando por Santiago, La calle Troya

Miles de personas acuden a Santiago de Compostela con un único deseo: conocer la Catedral, punto final del Camino de Santiago. Pero Santiago no acaba en la Catedral, Santiago empieza al salir de la Catedral.

Cuenta con un patrimonio cultural único gracias a su casco histórico declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y con una gastronomía exquisita repleta de platos típicos que la convierten en un destino vivo y alegre al tratarse también de una ciudad universitaria.

Es además, una ciudad señorial, descrita por varios escritores sin ponerse nunca de acuerdo:

Valle-Inclán, la describió como: " de todas las ciudades españolas, la que parece inmovilizada en un sueño de granito, es Santiago de Compostela”.

Manuel Machado, que a principios del siglo XX fue bibliotecario de la Universidad Compostelana, cantó las “callejas sonoras, por donde el agua eternamente corre”. Pero fue Pérez Lugín, autor de la famosa novela, La Casa de la Troya, quien logró expresar dentro de la modalidad del realismo costumbrista, una visión ajustada y regocijada de la vida en una ciudad histórica, de la cual un personaje, hablando del callejeo en la ciudad, asevera que “aquí en Santiago, cada piedra te es un capítulo de Historia, cuando no un tomo entero”.


Grabado de la Calle Troya en la época de la novela

La casa de la Troya, Pensión de estudiantes

Es una típica construcción del casco antiguo de la ciudad, Rúa da Troia número 5, cuya edificación data de mediados del s.XVIII y decorada al gusto de aquella época. Consta de tres plantas y un pequeño ático que remata la casa. La entrada está formada por un zaguán o zona de paso y desde este lugar, la casa se divide en dos zonas bien diferenciadas: la vivienda propiamente dicha y las caballerizas.

Desde 1886 hasta 1906 la Casa de la Troya funcionó como hospedería de estudiantes y a finales del siglo XIX la inmortalizó Alejandro Pérez Lugín en su novela «Casa de la Troya», en dónde recrea esta pensión de estudiantes y la vida universitaria de Santiago. En ella se alojaba el personaje principal, Gerardo Roquer, y sus compañeros de estudios. En años sucesivos vivieron en ella varias familias, hasta la década de 1960, momento en el que se cierra debido a su estado de deterioro. Hoy, La Casa de la Troya es un museo romántico.


Una de las primeras ediciones del libro de Pérez Lugín

La Casa de la Troya, el Libro de Pérez Lugín

La Casa de la Troya (1915) de Alejandro Pérez Lugín(1870-1926) es posiblemente una obra muy conocida y poco menos que perteneciente al grupo de lecturas obligadas para los santiagueses en general y los estudiantes compostelanos en particular. Pese a ello –o precisamente por ello, y ahí es donde radica su mayor encanto- el lector no gallego no la descubre hasta que visita Santiago de Compostela, ya sea como peregrino, viajero o estudiante “de fuera”. En el momento de su publicación La Casa de la Troya tuvo en éxito fulgurante, incluso fue premiada por la Real Academia Española.


Estudiantes de Derecho, en 1888. Entre ellos, Alejandro Pérez Lugín, Nieto (Nietiño), Casás o Pardo Pallín (Samoeiro).

El argumento de la obra es muy sencillo: Gerardo Roquer y Paz, madrileño con morriña de copleteras y Paseo del Prado, viaja por orden paterna a Santiago de Compostela para acabar su carrera de derecho sin distracciones. En Santiago, de la mano de sus compañeros de La Casa de la Troya –así llamada por ser pensión sita en dicha calle-, se “estudiantizará” y descubrirá el sentido de la verdadera amistad y del amor. Lugín inicia la historia coincidiendo con el curso universitario y la llegada de los estudiantes a Santiago. Entre ellos, el protagonista, Gerardo, quien durante los cinco primeros capítulos entra en contacto con el ambiente de la ciudad y sus habitantes, de las aulas y sus compañeros, aclimatándose a marchas forzadas y sin poder evitar ocasionales arrebatos de nostalgia por su vida pasada en Madrid.

Compostela se plantea a los ojos de Gerardo como un mundo aparte, ajeno a todo lo conocido, trasmitiéndole al lector una impresión indescriptible de algo que se vive, que se siente y que se ha de guardar para uno mismo. El influjo gallego afecta mucho a Gerardo a lo largo de la novela y podemos seguir el proceso de adaptación al clima, a la gastronomía, al carácter de los gallegos e incluso, cómo no, al halo de misterio, de mitología, cruceiros e iglesia de las ánimas que lo impregna todo, como la niebla nocturna y la omnipresente humedad que cala las piedras de sus edificios.


Casa en Gandarío (Las Mariñas), muy cercana a Moruxo donde Lugín sitúa el pazo de Carmiña

Lo que de verdad alcanza cotas de interés en esta obra, basado en la historia de amor entre Gerardo y Carmina Castro Retén., son, por un lado, la manera en la que Lugín se recrea en los galleguismos, en las notas etnográficas que nos brinda a manos llenas y las alusiones a la lluvia en Santiago de Compostela; y por otro, los personajes y los rasgos anecdóticos de picaresca estudiantil. El contacto con los "troyanos", el enamoramiento de Carmiña Castro Retén y los viajes por tierras gallegas serán los que provoquen su cambio de actitud hacia los estudios, la ancestral Compostela, la legendaria Galicia y los gallegos. La “lóbrega ciudad de piedra”, de angostas calles y edificios ennegrecidos por la lluvia incesante, en un primer momento le parece triste y aburrida.

La comparación con Madrid, “su amada ciudad”, le ocupa la mente al principio de su estancia hasta que, gracias a sus compañeros de pensión, comienza a integrarse en la alegre vida de la estudiantina para acabar siendo un miembro más de la buena y estable sociedad compostelana.Desde 1915 las ediciones se sucedieron arrolladoras y La Casa de la Troya continuó cosechando éxitos en las adaptaciones teatrales y cinematográficas, tanto en España como en América.


Cubierta del libreto de La Casa de la Troya

La Casa de la Troya, al cine

La primera versión cinematográfica de la obra fue acabada en 1924, producida por Antonio Moriyón y dirigida por don Alejandro con el asesoramiento de Manuel Noriega. En 1925, Troya Films, de la que también era socio don Alejandro, la estrenó en La Zarzuela de Madrid al mismo tiempo que en Barcelona. En 1936 y dirigida por Juan Vilá Villamala y Adolfo Aznar se hizo otra versión por la productora Vilá Films, adaptación de Carlos Primelles con fotografía de Pérez de Pedro y Mascasoli.Hasta el momento, la versión más aceptada es la de Coral Producciones Cinematográficas, de 1959, producida por Juan de Rada, dirigida por Rafael Gil, adaptada por García Serrano, fotografiada por Michel Kelber con decorados de Alarcón y protagonizada por Arturo Fernández y Ana Esmeralda, José Rubio como Barcala, Julio Riscal como Madeira, Manolo Gil como Panduriño, Félix Fernández como don Ventura y Cándida Losada. Pepe Isbert hizo una contribución magistral en el papel del catedrático don Servando —Jacobo Gil—, al igual que Manolo Morán dando vida al capellán Minguiños.Como obra de teatro se remató en 1918 en el llamado Pazo de la Peregrina, en la proximidad del Portazgo-Vilaboa-Alvedro-El Burgo. Su principal autor fue Manuel Linares Rivas, que se ayudó de la premiosa intervención de su amigo don Alejandro. Se estrenó, en el Teatro de la Comedia de 1919 y obtuvo un gran éxito; llegándose a las doscientas representaciones.


En los años 50, y con la presencia del troyano Manolo Casás, que había sido alcalde de la Coruña, se

reinaugura La Casa de la Troya en un acto multitudinario en el que se coloca una placa conmemorativa.

La Casa de la Troya, el Museo

Benigno Amor Rodríguez (Santiago de Compostela, 1937-2009) dedicó buena parte de su vida a crear y mantener el Museo La Casa de la Troya. Buscó financiación entre las instituciones públicas e incluso aportó capital propio para ver cumplido su sueño. Benigno era un compostelano comprometido con su ciudad, por la que trabajó con iniciativas tanto profesionales como personales. Consiguió que el museo fuese una realidad después de mucho esfuerzo. Benigno Amor promovió la Asociación de Antiguos Tunos, entidad de la que fue presidente y desde la que impulsó la rehabilitación de La Casa de la Troya como Museo de la Tuna poniendo de acuerdo en esta iniciativa a la Xunta de Galicia, la Universidad y el Concello compostelano. Como miembro del patronato de La Casa de la Troya -inaugurada en febrero de 1993-, sus desvelos se encaminaron al mantenimiento y dinamización de este centro cultural, de forma que el espíritu de la estudiantina que recreara la popular novela La Casa de la Troya tuviera su referente en el inmueble del casco histórico que fue hace más de un siglo la pensión de estudiantes que inspiró a Alejandro Pérez Lugín.


Una de las habitaciones de la Casa Museo con muebles y enseres de la época

La casa está ambientada con muebles y útiles de la época. La mayor parte del mobiliario fue adquirido por el fundador del museo, Benigno Amor Rodríguez, a la familia de Jacobo Gil Villanueva, rector de la Universidad de Santiago a finales del siglo XIX y que en la novela se refleja en el personaje de Don Servando. Destaca también el instrumental médico cedido por la familia Vaamonde. Asimismo, se conservan fotografías, cuadros y objetos diversos que pertenecieron a algunas de las personas reales que inspiraron a los personajes que aparecen en el libro, como Manuel Casás (Manolito Casás en la novela) o Javier Puig (Javierito Flama). El museo dispone de una biblioteca histórica, que se compone de ejemplares de distintas ediciones de la novela «La Casa de la Troya», así como de publicaciones de autores relacionados con la obra de Pérez Lugín como Valle-Inclán, Camilo Bargiela, Manuel Casás, Enrique Labarta… y otras de temática compostelana.


Estancia, comedor, del Museo Casa de la Troya

Adentrándonos en la pensión podemos ver la sala del respeto, con recuerdos del escritor, y el comedor, donde están expuestas fotografías y objetos relacionados con los personajes del libro. En el segundo piso, los dormitorios, tanto el colectivo como el individual. Y en el ático, la cocina y una pequeña habitación contigua, perteneciente a la patrona.


De la Casa de la Troya al Pazo do Faramello

La Casa de la Troya es un magnífico punto de partida para una jornada en Santiago de Compostela que podemos ampliar con una visita al Pazo do Faramello, que fue escenario de rodaje para ambientar aquí la novela; además de ser el pazo gallego donde Alfonso XIII pasaba sus veranos. El Pazo do Faramello es un edificio de comienzos del siglo XVIII de estilo barroco compostelano civil, con marcadas influencias italianas que delatan el origen genovés de su fundador, el Marqués de Piombino. Situado en pleno corazón de la Comarca del Sar, se encuentra equidistante en 12 km de Padrón y de Santiago de Compostela.


Vista nocturna del Pazo de Faramello

Fue la primera fábrica de papel de Galicia y es el último gran pazo rural atravesado por el Camino de Santiago portugués antes de llegar a la capital compostelana, que queda a solo 12 kilómetros. Su encanto es indiscutible: uno de los pocos conjuntos palaciegos de origen industrial gallegos, a resguardo de frondosos bosques. Los salones del pazo coruñés están llenos de joyas artísticas: muebles isabelinos, tapices flamencos, lámparas de araña de cristal de Murano… Y en su interior también se pueden admirar los restos de la antigua fábrica de papel, con los antiguos molinos industriales que funcionaron durante doscientos años. En la capilla hay un interesante retablo del maestro José Gambino, quien nació en el pazo; la antigua bodega es una sala de exposiciones donde degustar un vino gallego; y las antiguas caballerizas han dado paso a un pabellón donde se organizan eventos. En este pazo encontró su remanso de paz hasta un rey, Alfonso XIII, durante sus estancias veraniegas, como también lo hicieron tres de los grandes escritores gallegos: Rosalía de Castro, Camilo José Cela y Emilia Pardo Bazán.


Exteriores del Pazo de Faramello

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Enlaces de interés:

Pazo do Faramello

Casa de la Troya

Santiago de Compostela en tiempos de La Casa de la Troya

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